Qué pena que cuando echamos estas fotillos hacía un día de los de Mordor. Pero mejor, asi después os lleváis una sorpresita grata.
Un día, ese que dijimos que nos casábamos, pensamos en cómo sería nuestra bodita . Los dos estábamos de acuerdo en que queríamos una boda de muchos días, una boda flamenca, gitana o como queráis llamarla.
Andurreando por las redes me topé con una chica, que se había casado hacía poco y que lo contaba todo con detalle, también fue una boda de fin de semana, de estilo rural, todo hecho por ellos, no le faltaba ni un detalle, ella es Martina se casa. Después de hacerle alguna consulta y de ver que verdaderamente, se puede! Nos decidimos...EN BUSCA Y CAPTURA DEL SITIO!
Después de llevarnos muchos chascos, de asustarnos con los precios prohibitivos y de tirar casi la toalla, un día una amiga me dijo mira....y lo vimos!
Se trata de un cortijo antiguo, donde celebran eventos dispares durante el año, lo mismo hay verdiales, que pastorales, que un bodorrio. Es algo peculiar, con habitaciones de madera (la suite nupcial es de película), piscina, mucha vegetación, cerca de Málaga, patos, pavos reales y hasta un burro! Creo que no lo hay que cumpla tantas expectativas. Loli, su dueña, es un encanto, nos da vía libre para que hagamos lo que queramos, el trato con ella es fabuloso. La finca se llama Los Rosales, hasta el nombre es familiar. Estamos tan contentos...mucho.
Este cortijito bonito no sabe donde se ha metido, pero seremos buenos con él, y seguro que estará muy contento cuando vea qué queremos hacer y cómo...pero eso, eso será otra historia!


