Porque el 13 rodea mi vida, nuestra vida. Porque el 2013 fue un año inmensamente feliz. Porque cada día 15 nos une un mes más y porque el 15 de cada mes es uno más de felicidad doble. Porque nos gustaba la boda en la primavera (sin correr mucho riesgo a que haga mal tiempo) y porque si miramos la fecha al revés significa tanto...
¿Que dónde? En la Iglesia, porque a mi medio-loco le hacia tanta ilusión que no podía negarme. Aunque he de confesar que teníamos autorizada la ceremonia en un lugar mágico, en mitad de unas rocas al lado del mar donde una virgencita descansa rodeada de redes y conchas. Allí donde tantas veces he ido a pedirle o no, donde tantas veces he estado. El ayuntamiento dijo sí, que nunca jamás se había casado allí nadie pero que si yo quería...que perfecto! Pero después de mucho pensar y sopesar lo que suponía realizar la ceremonía donde no había nada (ni altar, ni sillas, ni nada!) y por supuesto, lo más importante, viendo las ganas de iglesia a mi alrededor, decidí que la magia ya la poníamos él y yo juntos, fuese donde fuese.
¿Y después? Después habrá fiesta, nuestra esperada Celebración del Amor, con toda nuestra gente, donde todos seremos protagonistas, donde habrá bailes, música, comida y bebida, como cuando uno va a una reunión o una verbena solo que celebrando el amor que nos une. Una FIESTA en toda regla, pero eso...eso será otra historia!

No hay comentarios:
Publicar un comentario